Estrategia de van Gogh

La estrategia de van Gogh

Uno de los peores errores que cometió van Gogh fue suicidarse.

A veces, las circunstancias externas van a la contra y parece que no haya opciones. En estos momentos, puedes pensar que no tiene sentido continuar.

Si eres un artista, seguramente sabrás de qué estoy hablando.

Vincent era pobre, inestable, se hacía mayor, y no veía cómo demonios poder vivir del arte. Nunca lo sabremos a ciencia cierta, pero probablemente le pasara algo así.

Ten una estrategia.

Nunca es buena idea actuar a la brava, sin una estrategia.

Las circunstancias son transitorias. Por muy malas que parezcan en un momento determinado, conviene pensar siempre a medio y largo plazo.

Considerar una estrategia sirve para tener esta previsión. Te ayuda a tomar perspectiva, a observar qué puedes mejorar y, sobre todo, en qué eres bueno, qué puedes aportar y cómo puedes hacerlo.

No sabemos si el suicidio formaba parte de una estrategia para vender cuadros una vez muerto, pero, personalmente, creo que ahí se equivocó.

Antes de la estrategia, el DAFO.

Si bien un plan estatégico de marketing debería ser a medio y largo plazo, uno también debería considerar cuán largo ha de ser ese tiempo. Particularmente, pienso que obtener un beneficio póstumo acaba no resultando rentable.

Cuando consideras el suicidio como parte de una estrategia, lo más prudente, antes de empezarla, es valorarlo mediante un DAFO.

¿Qué es un DAFO?

Un DAFO es un ejercicio muy útil para analizar tu situación y marcar tus objetivos, y a aprtir de ese momento establecer cuál debería ser tu estrategia para alcanzarlos.

Si bien normalmente se emplea en el aspecto profesional, esto es aplicable a todos los ámbitos de tu vida.

¿Cómo se hace un DAFO?

Para entender cómo se hace un DAFO, haremos juntos el de van Gogh.

Antes de continuar, no puedo sino reprochar a su hermano Theo, como marchante y responsable de marketing, que no le asesorara en este sentido.

Pero puede que yo sí te pueda ayudar a ti ahora; me haría muy feliz saber que no te has suicidado gracias a este ejercicio.

El DAFO de van Gogh.

Un DAFO consta de cuatro apartados, las iniciales de los cuales componen el vocablo “DAFO”: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades.

Debilidades:

Son aquellos aspectos internos (tuyos) en los que vas más flojo, y que ves que deberías mejorar.

En el caso de Vincent, podrían ser la impulsividad, la inestabilidad emocional, la escasa formación académica y la falta de recursos económicos.

Amenazas:

Las amenazas son situaciones o particularidades que no dependen de ti, y que podrían perjudicar tu objetivo o propósito.

Para van Gogh, sin duda, un factor negativo era la edad (recordemos que empezó mayor); también la enorme competencia en el terreno del arte bohemio, y la corta esperanza de vida –debido a la poca salubridad en una época en la que no había antibióticos ni vacunas.

Fortalezas:

Las cosas que tienes de cara, todo lo que te distingue del resto y te hace ser mejor o estar en una posición más favorable.

Él era un genio, tenía una gran sensibilidad, un enorme talento para la abstracción y para la síntesis, capacidad de trabajo y de sacrificio, anhelo de aprender y experimentar, y un punto de vista muy diferente –innovador– gracias, precisamente, a no haber recibido una formación académica estándar.

Oportunidades:

Lo que te puede servir, campos donde podrías destacar, labores que podrías desarrollar mejor que otros… Las oportunidades son todas aquellas cosas externas que pueden jugar a tu favor si las sabes aprovechar.

Era un mundo muy activo, los movimientos artísticos en Europa se sucedían rápidamente; y era un momento inmejorable para que Vincent sacara provecho de su arte y su potencial innovador.

¿Qué hacer ahora con este DAFO?

Una vez anotados todos estos aspectos, es momento de analizar la situación y establecer una estrategia para mejorarla.

¿Cómo? 

Tranquilo, joder; ahora lo veremos.

Gestionar las debilidades:

Theo le financiaba generosamente, pero no era suficiente. Habría necesitado un inversor, un patrón. Si ahora Vincent estuviera aquí, le diríamos que buscara un mecenas, un espónsor, alguien con quien trabajar y que le aportara recursos económicos para poder dedicarse a su actividad. 

Y que fuera al psiquiatra. Ahora sabemos que hay tratamientos y terapias que le podrían haber ayudado a estabilizarse y poder centrarse más en su trabajo.

Protegerse de la amenazas:

Para la edad no hay protección posible, pero la falta de condiciones sanitarias de la época se habrían podido contrarrestar con una mejor higiene, abandonando hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol y, por el amor de Dios, dejando de ir de putas.

Potenciar las fortalezas:

Realmente, las fortalezas que tenía eran excepcionales. Nada que añadir en este punto. Solo mantenerlas y no renunciar a ellas jamás.

Aprovechar las oportunidades:

No era suficiente con ser amigo de Gaugin. Y menos, acabar de mal rollo. El gran bullicio, el motor de vapor que era Europa en ese momento, había que vivirlo. Estar solo en la Provenza era muy romántico y tal, pero habría sido mucho mejor participar en exposiciones, reuniones, eventos y encuentros con otros artistas de la época; lo que ahora llamaríamos “contactos”. Y, sobre todo, procurar no insultar a nadie.

Conclusión:

Suicidarse no era la mejor opción. Con este balance, seguramente Vincent habría visto su carrera y su futuro de otra manera. Probablemernte con su hermano Theo habrían trazado una estrategia para crecer como artista y, de paso, como persona.

¿Y tú? ¿Tienes pensado suicidarte, o harás un DAFO?

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